Sharon Mitchell nació el 15 de enero de 1951 en Nueva York, Estados Unidos. Creció en un entorno modesto y desde muy joven mostró interés por las artes escénicas. Antes de ingresar a la industria del cine para adultos, trabajó como bailarina y modelo en clubes nocturnos de la costa este. A principios de la década de 1970, motivada por la libertad sexual de la época y la necesidad de independencia económica, comenzó su carrera en el cine pornográfico. Su primer gran papel llegó en 1972 con la película Behind the Green Door, una producción que marcó un antes y un después en el género y la catapultó a la fama internacional.
Durante la denominada Edad de Oro del cine para adultos (1970-1980), Mitchell se convirtió en una de las actrices más reconocidas. Trabajó con directores legendarios como Radley Metzger y Gerard Damiano, y compartió créditos con figuras como Marilyn Chambers y John Holmes. Se estima que participó en más de 150 películas, muchas de las cuales hoy se consideran clásicas del género. A diferencia de muchas colegas, Mitchell mantuvo un perfil profesional y negoció contratos que le permitieron cierto control sobre su imagen y sus escenas. Su estilo versátil y su presencia en pantalla la hicieron merecedora de varios premios de la industria, incluyendo un AVN Award en 1983.
A mediados de la década de 1980, el auge del VIH en la comunidad de la industria para adultos generó una crisis sanitaria. Mitchell, como muchas actrices, comenzó a preocuparse por las condiciones de trabajo. En 1986, tras la muerte de varios colegas por complicaciones del sida, decidió retirarse temporalmente para estudiar. Se matriculó en la Universidad de California, Los Ángeles (UCLA) y completó una licenciatura en Psicología, seguida de una maestría y finalmente un doctorado en Salud Pública con especialización en prevención de enfermedades de transmisión sexual. Su tesis doctoral se centró en los factores de riesgo entre trabajadores sexuales.
En 1998, Mitchell fundó la Adult Industry Medical Healthcare Foundation (AIM), una organización sin fines de lucro destinada a proporcionar atención médica gratuita y pruebas de ETS a los trabajadores de la industria del cine para adultos. La AIM se convirtió en un referente mundial en prevención de VIH, estableciendo protocolos de pruebas de sangre y cuarentenas que redujeron drásticamente la transmisión del virus en los sets de grabación. Mitchell dirigió la fundación durante más de dos décadas, asesorando a productores, actores y directores. Su labor fue reconocida por la Organización Mundial de la Salud y por instituciones académicas como la Universidad de Harvard.
Tras vender la AIM en 2016, Mitchell continuó trabajando como consultora independiente en salud sexual. Ha publicado artículos en revistas médicas y ha participado en foros internacionales sobre regulación del trabajo sexual. En 2019 la revista Adult Video News la incluyó en su Salón de la Fama por su contribución tanto como actriz como activista. Además, ha colaborado con documentales como The Other Hollywood y ha dado charlas en universidades sobre el impacto de la pornografía en la salud pública. A pesar de haber estado alejada de las cámaras desde los años 90, su legado perdura en las políticas sanitarias que rigen actualmente la industria del entretenimiento para adultos.